68
Views

Entrevista │Rugidos Disidentes

Las letras de la autogestión cultural

“Esa otra historia de Colombia que normalmente en los libros académicos no aparece”

Entrevista con Andrés Angulo Linares, director y fundador de la revista digital Rugidos Disidentes, fundada en 2014, cuyo énfasis principal es la divulgación y reivindicación cultural de Colombia y Latinoamérica a través de sus diferentes expresiones: rock, metal, sonidos alternativos y literatura.

 

rugidos disidentes

 

Andrés, ¿de dónde viene esto de Rugidos Disidentes?

Nace por una inquietud permanente desde muy niño de poder escribir, también de cuando estoy en el proceso de formación en la universidad, de la necesidad de demostrar mi trabajo; hay mucho por hacer en cultura. Me gusta la historia, me gusta escribir, qué es una de mis pasiones, y pues surge la idea de montar un medio de comunicación que reivindique, inicialmente, el rock como una expresión cultural que no nació de manera espontánea, si no también correspondió a un contexto histórico y salió con una propuesta de poder atar la historia del rock and roll con la historia de la humanidad. En el proceso que se estaba formando también se abrió el espectro, casi que de manera inmediata, a la literatura y a otras expresiones culturales y artísticas. Ahí mismo, de una vez se añadió, por la inquietud por generar diálogo social a partir de contenido que fomentará el debate y las reflexiones.

 

Andrés Angulo Linares es comunicador social y periodista. Se ha desempeñado en varios cargos, entre los cuales están 12 años de experiencia administrativa, 7 en comunicación digital y periodismo. Es fiel admirador del rock y la literatura. Afirma que el género más hermoso del periodismo es la crónica, además de escribir cuentos de forma ocasional. Otra de sus aficiones es el periodismo digital, al cual también le dedica bastante tiempo.
Nombras como algo fundacional el rock y la parte cultural, también la literatura. Explícame un poco esto del trabajo pedagógico en torno a las “narraciones transeúntes”, que denominan ustedes. ¿Esto qué contenidos tiene, en qué se basa?

La revista tiene varias secciones: “narraciones transeúntes” es la sección de literatura que inició como una convocatoria que hicimos a nivel distrital y latinoamericano para recopilar cuentos y poesías de escritores del común, sin importar la edad, ni la nacionalidad, únicamente que fueran de lengua hispana. Una convocatoria en la que ayudó Idartes, el instituto distrital de las artes de Bogotá y el Ministerio de Cultura, lo que nos permitió recolectar una cantidad importante de cuentos; la única premiación era la publicación de las obras seleccionadas y de esta manera, arranca “narraciones transeúntes” al poco tiempo de haber formado la revista. Hoy, con más de cuatro años de existencia es la sección fuerte en la cual hemos tenido la oportunidad de publicar obras literarias de escritores novatos o noveles a nivel Latinoamérica e incluso algunas obras de España.
A partir de “narraciones transeúntes”, estamos haciendo un acercamiento a lo que es el trabajo con reseñas literarias, reivindicar la obra de grandes escritores y escritores no tan conocidos y empezar a complementar la labor editorial.
La sección de opinión o la sección de pedagogía política se realizan desde opiniones disidentes y desde Ciudad Política: la ciudad entendida como escenario de debate, diverso, en el cual confluyen voces. Como se sabe, en las grandes ciudades, se da una variedad de culturas, identidades que es importante rescatar desde diferentes variables y, la idea de la pedagogía política se entiende como un proceso de transformación. Vos en una universidad no solamente recibes formación técnica, sino una formación de la vida, no somos los mismos una vez podamos un plantel que cuando salimos. La pedagogía tiene que sí o sí buscar una transformación en el ser humano. A partir de “Ciudad política”, lo que promovemos es la libre opinión con argumentos y poder contextualizarla con la realidad nacional, pero no desde un lenguaje muy elevado ni muy excluyente, sino todo lo contrario, más cercano a la mayoría de la población, que todos lo podamos entender y, pues al ser opinión, también es subjetivo, pero argumentado.

 

En esta línea, ¿las manifestaciones culturales, o incluso las opiniones políticas en los diversos espacios urbanos, pero sobre todo en los espacios rurales son frecuentes en Colombia?

Ruralidad que desde los medios masivos, en términos culturales o de opinión política, muchas veces es soslayada.

Totalmente. Omar Rincón, un analista de medios y TV, comenta en sus análisis de contenido, que la historia de Colombia muchas veces ha sido más narrada desde las novelas que desde los noticieros. A la ruralidad se acercan los grandes medios cuando hay alguna noticia, alguna tragedia, pero sin contexto, o cuando algún deportista logra algún triunfo, sino esa ruralidad pasa desapercibida en las grandes ciudades.

 

En un contexto de país donde las políticas públicas en términos culturales son pírricas, ¿cuál sería el impacto de medios alternativos como “Rugidos Disidentes” en torno a los procesos culturales?

Precisamente es una labor importantísima y grandísima, que incluso se ve mucho con los artistas. Aún se tiene la concepción de que si se llega a un gran medio ya es un proceso exitoso y reconocido. Claro, llegas a un medio grande, junto con tu propuesta musical, hablan de tí dos minutos y tú como artista consideras que ya la hiciste, que lo lograste. Sin embargo, esa información en poco tiempo pasa desapercibida, te pueden escuchar dos millones de personas en un momento de diez minutos, pero qué tanto esas personas se acercarán a hacer seguimiento a tu propuesta musical, acerca de tus circunstancias. Ahí es cuando los medios alternativos tenemos una voz masiva, porque aunque las plataformas son pequeñas, todos en conjunto, podemos empezar a darle voz y darle contexto, seguimiento a esas manifestaciones tanto culturales como políticas o procesos sociales. Precisamente, los medios alternativos arrancamos por querer contar las cosas de otra manera. Inconcebible que un medio alternativo cumpla las mismas funciones que un medio grande. El medio alternativo está para que narre de otra forma. La calidad y no la vitalidad de la información.
En las expresiones alternativas encuentras propuestas maravillosas, muy creativas y, realmente, que le hablan a la comunidad desde su misma cercanía. Los medios alternativos son fruto de las mismas comunidades donde nos estamos desarrollando.

 

La cultura es parte de la identidad de un pueblo, de la identidad de la sociedad. Borrarla o soslayar muchas veces se hace desde grandes medios donde los dueños lo son también de bancos, universidades, empresas. De ahí la importancia de los medios alternativos.

Totalmente, aunque un medio alternativo también tiene la opción de convertirse en una empresa, su vocación es muy diferente a la de corresponder a un sistema económico que limita. Hay libertad, aunque no la audiencia suficiente, sin embargo, la audiencia que nos busca es una audiencia cansada de la misma información de siempre, el mismo manejo de la información, el mismo sesgo. Otra particularidad es que los medios grandes se acercan a la pobreza para mirarla con ojos de lástima, para romantizar la pobreza, por ejemplo; en una historia de vida, que por supuesto resulta, pero deja por fuera una cantidad de circunstancias sociales. ¿Qué hace un niño campesino caminando dos horas para poder llegar a su escuela?
Los tres grandes medios no se preguntan por qué tiene que caminar esas dos horas, sino que procura “reivindicar” desde una historia de vida, que por supuesto, es excepcional, demostrando un deseo de superación, pero igualmente una realidad que se está desbordando.

 

¿Han generado ustedes, desde Rugidos Disidentes, un tendido con las comunidades rurales o con la periferia de las ciudades?

Los recursos son complicados de conseguir, no tenemos patrocinio, de vez en cuando donaciones. Hoy gestionamos la financiación propia a partir de servicios que tenemos y la idea con esos recursos es, precisamente, poder llegar a esos territorios. Hoy día cubrimos el estallido social, además de manifestaciones artístico-culturales en territorios alejados de la ciudad. Hemos tenido corresponsales voluntarios en otras latitudes, pero no una acción directa como la que tenía en otros ámbitos, es sobre todo por la falta de recursos, aunque en el mediano plazo sí está poder llegar a esos territorios.

 

¿Cómo ha sido el desempeño que ustedes han tenido en estos últimos tres meses de paro nacional en Colombia?

Nos ha permitido estrechar lazos con periodistas, con amigos, con la comunidad que en otras circunstancias no se hubiese dado. El estallido social, a diferencia de otras jornadas de protesta, esta vez involucró lo popular. Eso permitió que en una buena parte del país estuviésemos hablando el mismo idioma; porque aunque estemos alejados geográficamente, hay unas circunstancias que nos atraviesan, eso es lo que nos ha permitido estrechar lazos, ahí habilitamos las puertas para escuchar las voces y las experiencias en otros territorios, lo que nos permitió estar pendientes del estallido social también desde otras perspectivas.
Una de tantas cosas para rescatar del estallido social es la manera en cómo nos ha permitido estrechar lazos con personas. El trabajo colectivo con radios en Argentina, con colombianos en ese país, nos ha permitido llegar a esas narrativas de otras zonas geográficas, pero unidas por las circunstancias.
Y es que las manifestaciones culturales no se dan por generación espontánea, también se corresponden con una manera de contestar, de narrar y de hacer resistencia. La cultura se enfrenta contra cañones.

 

Además la cultura es un acto político.

Totalmente. Porque debemos aprender a cuestionar toda la información que recibimos, independientemente de donde provenga. Desde los medios alternativos también puede mentirse, claramente, más allá de que no sea ético. Pero también hay ideología, creencia e intencionalidad a la hora de comunicar.

 

Andrés, en la misma línea de Como la Cigarra Radio de Argentina, puedes contarnos si tienen alguna otra experiencia con radio u otros medios en otros países.

Este año me integro completamente a Como la Cigarra Radio como voluntario directo, más que todo en la parte web. Entiendo que hay un proceso de redes, de hecho nos han invitado a participar en algunas radios chilenas y otras de Argentina.

 

¿Se recibe apoyo o estímulo económico desde el gobierno de Bogotá para el periodismo cultural?

Sí, hay recursos asignados para medios comunitarios. Desde Rugidos Disidentes la vocación del medio no es el medio comunitario, sin embargo, se está trabajando para crear una sección comunitaria para empezar a cubrir las realidades que pasan en el territorio. Hay recursos públicos asignados para ese tipo de procesos. De todas formas, mientras uno sea independiente económicamente, es independiente ideológicamente.

 

¿Hoy en este contexto de paro nacional en Colombia, hay insumo periodístico en términos de cultura?

Riquísimo, amplio y diverso. Precisamente el estallido social nos ha permitido acercarnos al trabajo de otros medios y otros periodistas independientes realmente admirables. Es muy complicado hacer periodismo, porque se pone en riesgo, incluso, la propia integridad física por, precisamente, realizar una labor de periodismo comunitario, popular. El estallido social está dejando reivindicaciones simbólicas que sacuden la memoria. La cultura se enfrenta a la opresión desde una manera pacífica, pero contundente. La cultura es una resistencia pacífica.
Desde la academia, los medios alternativos y los periodistas, debemos tener claro para quién estamos hablando. Es una deuda con la sociedad. Hoy, por ejemplo, es loable que se empiece a hablar de lenguaje incluyente y de una cantidad de manifestaciones alternativas, pero teniendo en cuenta quién nos va a escuchar.
El ejercicio periodístico narrativo, obviamente, nos da unas herramientas y estiliza un poco el lenguaje, pero no podemos estilizarlo de tal manera que quedemos en una cumbre académico-intelectual que demuestre que sabemos más. Hay que empezar a llegarle a las personas que están alejadas de procesos de formación académica y que utilizan otro tipo de jerga, otro tipo de diálogos. Y es que la cultura teje lazos de unión y ahí hay quiebres.
Además, la cultura crea tejidos de paz y permite unir lo que la política separa. No puede haber cumbres intelectuales. No siempre la creación de contenido debe estar absolutamente ligado a la estética de un lenguaje. Hay que acercarse al lenguaje popular.

 

¿Qué está haciendo el periodismo popular en Colombia para cambiar el paradigma, para tener un país diferente?

Está reivindicando. Se busca llegar al diálogo con la comunidad. La cultura puede ser contestataria. El rock, por ejemplo, no corresponde por generación espontánea a una combinación de sonidos, sino que también se integra con una época, con unas circunstancias, lo mismo con el teatro, la literatura. No todo se debe ver desde la estética, mucho empieza a construirse desde las vivencias, y a eso, los medios alternativos que trabajamos con cultura, debemos abrirle las puertas a esas manifestaciones culturales, para que no se pierdan en el tiempo.

Dejamos tanto su Facebook como su Web para quienes deseen involucrarse y encontrar más información sobre periodismo cultural en Colombia.

Categorías:
Cultura

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *