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Entrevista | Elian Aguilar, organizador del Buenos Aires Rojo Sangre

Hablamos con Elian Aguilar, escritor, periodista geek, cineasta y entre muchas otras cosas, organizador del Buenos Aires Rojo Sangre, el festival de cine de terror y fantástico más longevo de Latinoamérica.

“Lo que nosotros tenemos como idea principal es ser la pantalla del cine que no vas a ver en otro lado. Tenemos en cuenta para la curaduría del evento a las películas, cortometrajes que puedan dar una muestra de lo que es el cine de género tanto acá en nuestro país, como en latinoamérica y en el mundo, intentando mostrar lo que muchas veces el mainstream nos esconde por debajo de la alfombra por la cantidad de distribución que tienen esas películas grandes.”

“Tenemos contacto con otros festivales, incluso tenemos unas redes de festivales de género, tenemos también la posibilidad de ir, de ver los catálogos, de descubrir un poco esas películas como para estar al tanto. Muchas veces las películas nos llegan a través del  llamado que hacemos para participar, muchas veces también vamos a buscar específicamente ciertas películas. Hay películas o cortometrajes que ya están hechos para el festival y luego intentamos estar atentos a lo que pasa, al pulso del género, como para encontrar esas nuevas voces.”

“Encontrar películas que hayan sido una bomba como Titane este año -que va a ser la película de clausura- te diría que es simple, el hecho es encontrar esas nuevas voces, eso es  más complicado.”

 

El Buenos Aires Rojo Sangre existe hace rato -hay una generación de por medio-.¿Qué avances o cambios notaron dentro de la escena?

“Los cambios y avances que encontramos fueron muchos. Nosotros hace 22 años que hacemos el festival -yo hace específicamente 16 que trabajo ahí- y vengo de estudiar cine. Empecé en el 2001 en La Plata y terminé en el 20015 cuando todavía no habían cámaras de video profesionales como las que hoy graban en 4k, 8k, no, tenían la VHS Compact con la que hacíamos los ejercicios de la facultad y le pagábamos a una isla de edición que te cobraba una fangote de plata. Eso ha cambiado y está la posibilidad de que la gente pueda hacer y editar en su propio hogar y que las grandes producciones dejen el fílmico, con el tiempo y el dinero que eso conlleva, para seguir con algo que tenga que ver más con lo digital. Lo que pasó después fue la irrupción de los efectos visuales, que como todo en algunos casos está hecha de una manera muy correcta y tienen en cuenta el verosímil de lo que están contando y todo y hay otros que es un espectáculo de poner “efectos por los efectos mismos” que es común. Lo que nosotros vemos y buscamos que se siga reproduciendo es la idea de que siga habiendo un contar historias que tenga que ver con la idiosincrasia, con nuestro pulso y nuestra región y dejar de copiar modelos que vengan de afuera.”

“El público de alguna manera ha cambiado, ha evolucionado, tiene más consumos. Antes las películas que se pasaban en festival eran más de nicho, apuntaban más a un grupo selecto de personas que tienen la posibilidad de encontrar ese cáliz que nadie encontró  y de alguna manera eso se ha ido modificando y vos te das cuenta que esa gente (la nueva) viene con más consumos encima, con más experiencia y me parece que eso ayuda a darle una entidad diferente al hecho de sentarte en una sala y ver este tipo de películas con un cúmulo de tantas películas vistas encima. Yo creo que la experiencia termina siendo mayor cuando abrimos hace varios años las secciones de oriente, como es este año el caso de Japón, este año también abrimos la de Taiwán; eso permite que haya un público renovado, nuevo, más joven, que viene a ver esas locuras con otro verosímil, otro pulso. Me parece que es capaz que en ese embudo terminen viendo una película argentina de la que no tenían conocimiento.”

¿Cuál es el límite del género? Les pasaron pelis con las que dijeron ”no, esto es muy zarpado”.

“Es que no hay límites con el género como tampoco hay límites con el humor. Con las expresiones artísticas hay una cuestión de timing, hay una cuestión de entender hacia dónde apunta, cuál es la crítica, a quién le está pegando, por así decirlo, esa película. Hemos tenido muchísimas situaciones de gente que se ha ido indignada de la sala, hemos tenido gente que no la ha pasado bien, hemos tenido gente que salió y nos puteó pero también muchas veces cuando uno tiene este tipo de festivales que solamente vas por un tráiler y un póster es una loteria, pueden haber cosas que te interpelen bien y otras que digas ¿por qué me senté a ver esto?”

¿ Cuál fue el mejor BARS para ustedes, o el que más disfrutaron?

“Es dificilísimo porque cada persona que viene al festival te va a decir que disfruto un BARS diferente a las otras. Yo creo que hubo grandes highlights en el festival, como cuando tuvimos la oportunidad del estreno mundial del Laberinto del Fauno de Guillermo del Toro, o la posibilidad de poder disfrutar el estreno de Plaga Zombie 3, o cuando hicimos la maratón de Plaga Zombie 1 y 2 con la gente del equipo. Yo creo que cada año que estamos intentamos que haya un diferencial no solo en el contenido sino también en la experiencia y creo que como experiencia cada persona  lo va a vivir de forma distinta.”

En la última edición el BARS cuenta con el apoyo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y la plataforma Vivamos Cultura. ¿Qué cambios trajo esto?

“Yo creo que el cambio con Vivamos cultura, que es la plataforma del Gobierno de la Ciudad  vino porque vimos que otros festivales usaban esa misma plataforma, para darle a la gente la posibilidad de vivir un festival menos porteñocentrista, más federal y que se pueda consumir de manera sencilla sin necesidad de loguearse, creo que  eso también nos da cierta visibilidad y además también acompaña a esa gente que tal vez no está dispuesta o tranquila para volver a una sala de cine y encerrarse, yo creo que en eso hemos sido muy respetuosos con entender la coyuntura.”

“Al festival lo mejor que le podría pasar es tener más dinero, es un festival autogestivo en el que nadie cobra plata. Lo que hacemos y todo lo que recaudamos en el festival sirve para lo que va a venir en el siguiente. La idea de ese dinero es tal vez traer más artistas internacionales y darle más visibilidad al festival porque hoy básicamente el público consume el cine de género de otros países. En este país se está empezando a crear una suerte de nicho con el género y nosotros queremos seguir siendo esa pantalla de ese cine que capaz no vas a ver en otras partes y me parece que para nosotros y nosotras siempre lo más importante es que siempre venga la mayor cantidad de público, que cada vez seamos más. No queremos encerrarnos en un nicho, no queremos que esto sea un festival para unos pocos, entonces el sentimiento es crecer y el dinero nos permite eso.”

El Buenos Aires Rojo Sangre se lleva a cabo entre el 2 de diciembre y el 12 de diciembre en la ciudad de Buenos Aires pero también puede verse online en “Vivamos Cultura”, en la web de Gobierno de la Ciudad.

Página oficial del festival acá.
Página de Vivamos Cultura (donde se pueden ver muchas películas y cortos gratis del BARS).

Categorías:
Cultura

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