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Estamos con Nudehead, la artista detrás de innumerables series de afiches pegados en las calles con mensajes interpelantes. Surgida de la Facultad de Bellas Artes y con la convicción de sacudir la ceguera de la sociedad, comunica no solo a través de una propuesta estética, sino también narrativa.

 

 

Fotos obtenidas en las calles de Montevideo de @nudehead_kunste

 

¿Cómo llegaste al nombre “Nudehead”? 

En mi país lejano y en otra época, vi un concierto de una banda alternativa alemana que trajo Goethe Instituto, que no me acuerdo cómo se llamaba, pero una de sus canciones terminó diciendo “nudehead”. Suena genial y corresponde con mi idea de pelar la cabeza y mostrar su contenido. Yo siempre decía que los nervios dentro de mi cerebro son como los cables haciendo cortocircuitos todo el tiempo. Siempre me gustó la idea de la anatomía, de la cirugía mental. Mi padre era un médico multitalento y sabio, un hombre de mucho valor, que dedicó su profesión y sus recursos a ayudar gente.

 

¿Qué evento inició el camino que te trajo a Montevideo? 

Cuando estudiaba bellas artes, hice una campaña para ser presidente de los estudiantes de la facultad, con una serie de afiches con dibujos de los punk (amo los punk, me considero uno de ellos). Luego, en un colectivo que fundé llamado Teka Teki Seni Aral (Rompecabeza del Arte Imprudente) un colectivo que hacía performance, accionismo, intervenciones urbana, hacíamos todo de estilo “Hit and Run”, sin nada de permiso, los permisos y los compromisos matan la creatividad. A veces, teníamos que correr porque la guardia o policía nos perseguían, jajaja. Solíamos pegar afiches en lugares públicos y siempre nos seguía un policía sin uniforme.

La Facultad de Bellas Artes donde estudiaba era uno de los centros de actividades contra la dictadura de aquella época. Luego, me mudé a Montevideo porque me invitó un uruguayo que conocí en NY, y acá presenté mis afiches por la primera vez, en Espacio de Artes Contemporáneo Miguelete, en su muestra de inauguración de espacio en el año 2009. Luego regresé a pegar en la calle una serie del “ATAQUE”;  ATAQUE DE BABA (por hablar descontrolable), ATAQUE DE CORAZÓN (hígado),  ATAQUE DE PAN (de pánico) y ATAQUE DE MUSLO.

 

¿Cuál fue el proceso que te llevó a realizar estas intervenciones en la calle? ¿Recordás tu primer trabajo? 

Siempre me gusta interactuar con el público amplio. No los que vienen a la galería o al centro cultural. De hecho como artista “no callejera” trabajo con varias galerías y hago exposiciones en salas de muestras y está todo más que bien. Pero el contacto de las obras con la gente en la calle es incomparable con lo que sucede en las salas de la muestra. Mis intervenciones están dedicadas al público, son una devolución a la sociedad. Un mensaje que ojalá impulse a despertar más la conciencia sobre lo que nos pasa, de las consecuencias de nuestro comportamiento, de la vida “Fucked up” que metemos. De ahí trabajo no solo el lado estético y narrativo, sino más el sentido de comunicación. Me encanta comunicar, estudio diseño de comunicación aparte de bellas artes. He trabajado como editor en varias revistas, así que con todo eso armo los afiches como herramientas para comunicar el pensamiento. Técnicamente, el proceso consiste en dibujarlo a lápiz, luego repaso con tinta china, escanear, retocar un poco en Photoshop, imprimirlo y ya está listo para pegar. El primer trabajo que pegue en la calle de Mvd es:

 

Foto obtenida en las calles de Montevideo de @nudehead_kunste

 

¿Qué pensás del arte urbano uruguayo? 

No lo pienso, pero ahora que me preguntaste intentaré a pensar. Dentro de lo que he visto, de las cosas que han hecho me interesan aquellas que contienen mensajes y los que reflejan o conectan con los entornos. Usar el espacio público para mí automáticamente significa considerar al público con un mínimo sentido de responsabilidad. Hablando del espacio público me da paja que la autoridad tenga el derecho de “venderla” o legalizarla desde algún punto estratégico para que las empresas y los que tienen plata la usen para hacer unas publicidades que nunca dicen la verdad. Como productos de alimentos que se muestran como súper ricos pero en realidad están llenos de veneno, las publicidades que penetran la cabeza de la gente que mira para que consuma y consuma más. Me da asco una publicidad de granjeros que usan imágenes de los animales como si fueran felices cuando sucede lo contrario, abusan de ellos y los tratan como cosas sin sentimiento. Bueno, se me fue la pregunta, pero el punto es el uso del espacio urbano que está manejado por la plata.  A los artistas, salvo los que tienen permiso, y a los vandalismos se los ve casi como criminales.

 

¿Cómo elegís los temas que abordás? 

Los temas que trabajo son: amor y otras relaciones humanas; creencia y religión; estilo de vida; derecho de los animales y veganismo, autocuidado y autocrítica; economía y capitalismo; género y sexo. Con una mirada irónica y humorística, básicamente para reflexionar, a lo largo de la historia los seres humanos hicimos interminables y horribles desastres a la tierra, a otros seres vivientes y a nosotros mismos. Inventamos cosas inútiles que luego se transforman en cosas “sin las que uno no puede vivir”. ¿Por qué nuestra vida se fue al carajo?.

 

¿Estás explorando alguna otra forma de intervención? 

Bueno, nunca paro de explorar posibilidades, pero como te comenté antes, en lo posible siempre evito el compromiso y el permiso. Una vez, hace como 14 años, eligieron mi propuesta para una intervención importante en un centro cultural, acá en Montevideo. Mi diseño se basa en mi obra de empapelado, con imágenes y escenas de hedonismo, obscenidades, violencia, erostismo, humor, caos, escenas cotidianas. Obviamente, tuve que suavizar y censurar de manera que al final pierde una gran cantidad de su contenido. Aunque todavía visualmente resulta interesante, queda solamente como algo divertido y decorativo. Últimamente, aparte de  los aspectos que describí arriba, estoy trabajando con afiches de tamaño real en el tema de migraciones. Son retratos de personas que tuvieron que caminar cientos y cientos de kilómetros con sus pertenencias dejando su hogar para encontrar una mejor chance de vida. De hecho, fue parte del Premio Montevideo de Artes Visuales que se hizo en el Centro SUBTE. Esas mismas pegatinas también circulan en las calles. Ya se cruza el arte urbano o no convencional con la aceptación de espacios convencionales como centros culturales y galerías. Las obras de Nudehead se presentan en este espacio convencional, como EAC, Centro SUBTE, Tribu, Orbital Dago y GPK (Indonesia). Como afiche también circulan en las calles de las ciudades como: Londres, Berlín, París, Nueva York, Río de Janeiro, Bruselas, Madrid, Barcelona, Buenos Aires, Santiago de Chile, Lisboa, Montevideo, Bandung (Indonesia), Broken Hill (Australia) y Dunedin (Nueva Zelandia), también el festivales internacionales y bienal de Street art.

 

Foto obtenida de las calles de Montevideo @nudehead_kunste

 

¿Qué reacción buscas en la gente que mira tu trabajo? 

La reacción más honesta y natural posible. No todo se expresa pero seguro que dentro suyo algo pasa, a veces al decirlo el comentario se distorsiona mientras la reacción que se guarda adentro vale más. Sé que cada vez la gente quiere ver menos la verdad, y si la ven, cierran los ojos: “you see the truth but you close your eyes”. Así se ciega la gente, solo se muestran partes buenas y atractivas mientras partes feas y oscuras las esconde e ignoran, seca de la empatía a otros seres vivientes y naturaleza. Con mi intervención intento hacer abrir un poco los ojos de los que miren.

 

¿Qué creés que necesita un mensaje en las calles para hacerte reaccionar? 

Primero, lenguaje visual, imágenes que el público tenga como parte de su memoria. Cuanto más grande e importante es la relación que creen, más reacción surge y más puedo sacudir su sensibilidad. Así mismo empleo el lenguaje y el tema. La obra contemporánea debe representar eso, ¿no? Desde el tema, los problemas, la tendencia. Y obviamente se trabaja con un cierto análisis alternativo del pensamiento. Eso es lo que hace que un trabajo esté coherente con la gente y con la vida.

 

¿Creés que se necesita enviar un mensaje todo el tiempo? 

Obvio, y eso igual queda muy lejos del suficiente. Recibimos por todos lados muchísimo bombardeo de mensajes manipulados con intereses comerciales, políticos, tanto que llega cierto punto en que no se puede distinguir la verdad de la mentira. Recibimos mentiras todo el tiempo una y otra vez hasta que nos acostumbramos y creemos que son verdades.  

Categorías:
Cultura

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