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La revuelta de Stonewall no empezó cuando alguien arrojó un ladrillo a un policía, ni los movimientos por los derechos de la comunidad se iniciaron en 1969 en un bar llamado Stonewall INN. La cuna de estos eventos se remonta a tiempos lejanos, debidamente documentados, en opacas ediciones locales de las más variadas: revistas, fanzines, poemas y libros de bolsillo, entre otras, que hoy se encuentran almacenadas en museos alrededor del mundo.

Por eso hoy, en el mes del orgullo, te vamos a contar sobre algunos personajes de renombre que marcaron precedentes con sus acciones, rompiendo con paradigmas y fundando los primeros documentos gráficos, muchos de ellos base de la bibliografía de la comunidad.

 

Las Hijas de Bilitis

The Daughters of Bilitis = Las Hijas de Bilitis son consideradas como la primera asociación defensora de los derechos de las lesbianas en Estados Unidos, San Francisco (California). Formada en 1955, su nombre fue tomado de «Bilitis» por “Las canciones de Bilitis” (en francés: Les chansons de Bilitis), una colección de poemas eróticos de Pierre Louÿs, publicada por primera vez en París, en 1894. El libro se presentó como una presunta traducción de Louÿs de la obra de una poetisa de la antigua Grecia, Bilitis, que habría vivido en la isla de Lesbos. Lograron mantener una publicación regular de DOB hasta 1972, llamada The Ladder.

 

El principal modo de organización de las Hijas de Bilitis fueron las reuniones periódicas de debate con temas basados en las experiencias de las lesbianas y su revista fue fundamental para la difusión y la influencia de la organización. En el siguiente link podrás visualizar online los primeros volúmenes del año 1956.

 

The Mattachine Society

La Sociedad Mattachine comenzó como una organización secreta, en Los Ángeles, en 1950. Fue considerada la segunda organización homófila de los Estados Unidos, siendo la primera que consiguió luchar por los derechos de los homosexuales. Con su primera Declaración de Propósito, redactada en 1951, Mattachine Society se convirtió en uno de varios grupos prominentes que se organizaron durante el período de activismo LGBTQ+. Mantuvieron una publicación llamada The Mattachine Review, en 1955. En el siguiente link podés bajarte el vol 5, del año 1959.

 

El sip-in at Juliou’s

Si bien no se inició como una organización, este episodio, citado frecuentemente como el “Sip- in” (sip: sorbo in: adentro), cuenta la historia de Dick Leitsch, Craig Rodwell y John Timmons. El grupo de amigos, desafiando la práctica no oficial de prohibir la entrada a clientes homosexuales en los bares, deciden tozudamente hacer presencia en aquellos establecimientos, en señal de resistencia y visibilidad. Todos ellos, miembros del ya mencionado Mattachine Society, trataron de romper el tabú y presentarse como ciudadanos modelo para combatir la homofobia y hacerse un lugar en el público. Luego de ser echados de cada bar a donde se acercaron, lograron conseguir un espacio en donde beber en paz: el bar Julious. De ahí deriva el nombre the sip-in at Juliou’s.

Institute for Sexual Science

Otra historia de vida interesante fue la de Magnus Hirschfeld, un médico y sexólogo judío alemán, activista defensor de los derechos de los homosexuales, quien creó la la primera organización de derechos de los homosexuales del mundo, en 1897. El 6 de julio de 1919 inauguró el “Instituto de Ciencias Sexuales”, en Berlín-Tiergarten, el primero de su tipo en el mundo. El Instituto trabajaba en diferentes campos: investigación, asesoramiento sexual, tratamiento de enfermedades venéreas y educación sexual pública. Albergó las oficinas principales tanto del Comité Científico Humanitario, la primera organización homosexual, como de la Liga Mundial para la Reforma Sexual.

Desde un principio, el Instituto fue difamado y denunciado como “judío”, “socialdemócrata” y “ofensivo para la moral pública”. De esta manera, fue saqueado y clausurado por los nazis en 1933.

Actualmente, existe una exposición permanente de Jean-Nickolaus Tretter, denominada Estudios sobre homosexuales, lesbianas, bisexuales y transexuales, que ofrece una visión del trabajo del instituto con documentos, fotografías y exposiciones inéditos que se rescataron durante el saqueo nazi. La colección (préstamo permanente) se puede ver online haciendo click acá.

Entonces, ¿por qué seguimos recordando a Stonewall? No por los eventos que se dieron (quién lanzó el primer ladrillo o quién peleó primero con la policía -convengamos que fue una noche áspera a partir de la cual se construyó un mito y es también lo más fácil de recordar-), sino porque condujo a la creación del movimiento que quiso contar sus propias historias, no alinearse a la narrativa impuesta, vivir libremente como sentían que debían hacerlo. Una reivindicación total a vivir plenamente como ser humano.


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Categorías:
Cultura

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