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Posverdad fue la palabra del año en 2016 y aunque ya casi que nos parece anticuada, su aceptación terminó de sentar las bases de la actualidad: deep fakes, psyops, fake news forman parte del costado siniestro de las redes que usamos todos los días.

 

“La posverdad no es tanto la afirmación de que la verdad no existe, sino la de que los hechos están subordinados a nuestro punto de vista político” 

 

Desde luego, la manipulación y la desinformación no son una novedad, pero la velocidad a la que las fake news viajan en la web requiere de un enfoque especial desde el momento en que notamos que, con una estrategia adecuada (una especie de ingeniería social de la información) en redes es posible instalar una opinión general en un par de horas y/o fomentar un sentido común que refuerza sesgos en favor de intereses económicos particulares a partir de una mentira.

Mauro Brissio, docente e investigador argentino, dedicó sus esfuerzos y su libro “Toda noticia es falsa hasta que se demuestre lo contrario” (Cooperativa Social Azucena, 2023) en abordar esta cuestión y sus efectos en la sociedad y la política, además de impulsar una ley para combatir estas operaciones mediáticas. Con Muta Magazine accedimos a una entrevista con él y le preguntamos sobre su visión de este momento histórico de la información.

 

 

¿Cuál fue la principal consecuencia que dejó en las personas la permanente circulación de información en la pandemia, la “infodemia” ?

Nosotros tuvimos una transición de la infoxicación a la infodemia, la diferencia está en que la primera es la contaminación y la intoxicación individual de las personas con respecto a la desinformación, pero ya es una decisión personal. En cambio, cuando estamos frente a una intoxicación colectiva y grupal, ahí nos encontramos en esa transición a la infodemia, que fue lo que comenzó a suceder a partir del 2020, y creo que continuamos en ella; ya que aunque pudimos vacunarnos del COVID, no nos pudimos vacunar contra la infodemia.

Cuando comenzó la pandemia, comenzaron a llegar muchísimas informaciones falsas a los grupos de Whatsapp, a los medios, y nosotros sin saber que lo que estábamos compartiendo era falso, lo hacíamos igual. Esto sucedía porque estábamos en un contexto de mucha angustia, tristeza, y mucha falta de certeza, en ese contexto, la fake new vino a suplir esa incertidumbre, y enfrente a esas informaciones compartimos de forma impulsiva con todo nuestro entorno. Por eso, sin intencionalidad, fuimos responsables de la infodemia.

A partir de toda esta información falsa que llegaba, yo me creía todas las noticias que leía o escuchaba. Me llegaban videos en donde había personas que se les inflaba el pecho y se morían y abajo una leyenda que decía: “esto está pasando en este momento en Europa”. Obviamente todo era mentira, pero en ese momento con la falta de verdades que había, no sabías que estaba pasando. Más aún cuando nos rodeaban las teorías conspirativas, que eran muchísimas, porque era muy poca la información oficial que teníamos. Tiempo después esas teorías empezaron a decrecer en el momento en que comenzaron a aparecer las voces oficiales trayendo un poco de tranquilidad.

Bueno, yo me creí eso. Recuerdo en particular una noticia que había salido en TN de que el 40% de los médicos del Hospital Italiano tenían coronavirus, en un contexto donde había uno o dos casos por día, ¿cómo podía ser que ya un 40% de médicos en un hospital esté completamente contagiados? Frente a esto había dos alternativas, o los medios nos estaban mintiendo o quien lo hacía era el gobierno, porque evidentemente había más casos de los que realmente el gobierno estaba comunicando. Yo opté por creerle a los medios de comunicación, y a esa información que nos llegaban por grupos de Whatsapp; a partir de ahí comencé a experimentar ataques de pánico, con sudor frío y dolores en la espalda, en el pecho y en el estómago. Todo provocado por la difusión de las noticias falsas que consumía, antes de esto yo nunca había experimentado nada parecido, me enteré después hablando con psicólogos.

Después de un tiempo investigando, lo primero que descubrí es que una de las consecuencias de la infodemia eran los problemas vinculados a la salud mental, ahí fue que me di cuenta de que esto le estaba pasando a mucha gente. Ni hablar de los problemas de salud física, ya hubo gente que murió por creer cosas que estaban circulando, como por ejemplo cuando se decía que había que tomar dióxido de cloro, como lo que hizo Viviana Canosa, y que dos personas se murieron en Argentina por creer que si lo bebidas te curabas del COVID.

Entonces después de un tiempo y hablando con mi psicóloga, llegue a la conclusión de que si a mi me pasa esto, que me dedico y trabajo en los medios de comunicación, no me quería ni imaginar lo que le pasó al resto de la ciudadanía, quienes no tienen ni los instrumentos ni herramientas para hacer algo.

A raíz de esto, me convencí de que algo tenía que hacer, y comencé a desmentir las noticias falsas haciendo hilos (en Twitter) , aunque me di cuenta de que esto no alcanzaba de ningún modo, porque todos los estudios comprobaron que combatir a la mentira con la verdad no es suficiente, porque la mentira se expande mucho más rápido que la verdad. Los daños que genera la mentira son irreparables y son inalcanzables. Por eso empecé a ver que tipo de regulación se podría hacer desde el Estado, e investigando me enteré de que en un montón de países, o existen iniciativas o leyes contra esto, tal es el caso de Francia, España, Brasil, Chile (con cinco proyectos de ley anti fake news).

Agarrando el caso de Francia, la ley se activa sólo en períodos electorales, lo que significa que un mes antes de que comiencen las elecciones se aplica la ley, hasta su finalización. Lo que buscan con esta medida es que el debate sea democratico y honesto, por esa razón es que la ley se activa en esos periodos. Por otro lado, hay una ley anti fake news en Rusia, pero ahí ya es otro el contexto. Y después está Estados Unidos, que si bien no tiene una ley anti fake news, está siendo muy severo con quienes difunden información falsa.

Por ejemplo, en estos días, llegó a la Argentina el ex periodista de Fox News, Tucker Carlson, quien vino al país para entrevistar a Javier Milei. Y a principios de este año, la cadena Fox News lo echó siendo el periodista estrella por difundir una fake new. Él mintió intencionalmente, sabiendo que lo que difundía era falso, y continuó con la mentira para garantizar tener audiencia. Lo que sostenía era que en las elecciones de 2020, entre Joe Biden y Donald Trump, una empresa llamada Dominion Voting Systems, estuvo encargada de hacer el conteo de votos en 28 estados, y lo que sostuvo Carlson es que esta empresa cuando contó votos, contó más votos a favor de Joe Biden, en otras palabras, decía que hubo un fraude electoral que perjudicó a Donald Trump.

No solo no tuvo pruebas para demostrarlo, sino que además, en los grupos de Whatsapp reconocía que lo que decía era falso. Fue a partir de acá que esta empresa denunció penalmente a Fox News y el Estado de Estados Unidos determinó que Fox News recibiría una multa de 1.600 millones de dólares. Finalmente se llegó un acuerdo en el que Fox pagaría 787 millones de dólares, y en consecuencia Tucker Carlson fue despedido.

Este ejemplo sirve para mostrar que hasta en el país de la libertad, como lo es Estados Unidos, están descubriendo que los límites de la libertad de pensamiento y difusión existen. No es que podes ir por la vida y decir cualquier cosa, hay un límite. Y si se lo quiere cruzar, se tendrán que pagar las consecuencias por ello.

 

¿Cuáles son los límites de la comunicación?

Nosotros tenemos dos artículos cuando hablamos de la libertad de prensa y libertad de expresión, el artículo 14 de la Constitución Nacional, el cual garantiza la expresión a través de la prensa sin censura previa, pero este artículo es bastante limitado porque es de 1853, que es cuando nace la Constitución Nacional en Argentina. A partir de 1994, que es cuando se reforma la Constitución y se incorporan los tratados internacionales y adquieren jerarquía institucional, hay un tratado que es el Pacto de San José de Costa Rica, en el cual, su artículo 13 refiere a la libertad de pensamiento y expresión. El artículo tiene cinco incisos, y en resumen dice que: “toda persona tiene derecho a buscar, recibir y divulgar información e ideas de toda índole, ya sea verbalmente, o por la prensa (…)”. Lo interesante de esto, es que en el año 1985, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, a partir de una opinión consultiva (la 05/85) que le hicieron, dijo que este artículo tiene dos dimensiones, la individual y la social colectiva. La primera, es la que te protege a vos como sujeto individual o sujeto emisor, de difundir información e ideas de toda índole; pero la segunda, lo que trata es protegernos a los receptores, tanto para difundir información, como para recibirla.

Ahora bien, yo no quiero recibir información falsa, sino verdadera. Entonces cada vez que excedés la dimensión individual, lo que haces es vulnerar los derechos de los demás, porque estás mintiendo. Entonces el único que tiene la capacidad de restituir un derecho vulnerado es el Estado.

Como ejemplo podría decirte que estos límites a la libre circulación funcionan como cuando circulas con tu auto y pasas un semáforo en rojo, sabes que te va a llegar una multa porque estás cruzando un límite. No es que la libre circulación, a vos te permitiría hacer todo esto, la libre circulación te permite circular pero hay límites, si los cruzás llega una multa. Lo que se buscaría en la Argentina con la ley que estoy promoviendo es entender a la libertad de pensamiento y de expresión de la misma manera, uno se puede expresar, pero tenés un límite, desde el momento en que vulnerás los derechos de una persona, ese límite se cruza. Por lo tanto, es el Estado el que tiene que comenzar a aplicar una solución, ya sea en forma de multa o regulación. Pero lo que se instaló en los últimos años, es que en el periodismo se puede decir lo que sea, sin ningún tipo de sanción, y eso me parece que es un grave error.

“Ahora bien, yo no quiero recibir información falsa, sino verdadera. Entonces cada vez que excedés la dimensión individual, lo que haces es vulnerar los derechos de los demás, porque estás mintiendo”.

 

¿Cómo cambiaría el periodismo de investigación con la implementación de la ley?

La vulneración de los derechos se da cuando la mentira es intencional. Quiero decir, que vos podes investigar a una persona, vos como periodista cuando investigas, lo que tenes que intentar hacer es describir o relatar toda la información que encuentres de algo que sucedió, ahora si mentis intencionalmente, entonces en ese caso la ley si se activaría para hacer una sanción.

La dificultad más grande que hay sobre este tema, es cómo identificar que hubo dolo, o la intencionalidad de mentir. Una cosa es una noticia falsa, la cual su definición se basa en que no es fake new, sino una false new, esta última es una noticia falsa que circula en las redes pero que no fue elaborada intencionalmente sino que se trata de un error en el chequeo de la fuente de información, es el caso de copiar y pegar algo sin verificarlo.

Al dar entrevistas en el interior del país me han dicho periodistas que varias veces se suben a la agenda de los medios de la Ciudad de Buenos Aires, y lo que hacemos es copiar y pegar la información, después se enteraban de que lo que compartían era falso, pero ellos no tenian la intencion de compartir algo falso, sino que creían que era verdadero. Cuando nos enteramos de este error lo que hacemos es borrar la publicación, pedir disculpas.

Distinto es cuando uno como periodista sabe que lo que está publicando y compartiendo es falso, y aun así, lo comparte. Ahí ya no estamos más en una false new, ahí estamos en el terreno de una fake new, porque estamos hablando de una intencionalidad de hacer daño. La definición de fake new que me gusta dice que “es una operación política financiada por los grupos de poder y que tiene la intencionalidad de hacer daño”.

Si como periodista de investigación inventás información, sabiendo que estas dañando la reputación de una persona y lo haces intencionalmente, tu investigación va a ser sancionada. En cambio, si haces tu trabajo, escribiendo tal cual lo que investigaste, no puede suceder nada, por eso la clave acá está en que el Estado sepa identificar cuando una noticia fue una noticia falsa y cuando hubo una intencionalidad por parte de los periodistas de difundir algo que es falso. En ese gran dilema se encuentran hoy todo los Estados, en el como saber cuando hay intencionalidad.

 

 

En caso de ser acusado de difundir una fake new, ¿Cómo sería el proceso de defensa?

A quien difunde una información falsa le cae una multa. Pero si vos fuiste acusado de difundir una fake new, y se descubre que era verdadera, en ese caso, la idea es que exista una oficina anti fake new, la cual contacte a la gente acusada, y que en un periodo determinado de tiempo, puedas comprobar que lo difundiste es verdadero mostrando las pruebas. Sino podes hacerlo ahí, es cuando cae la sanción.

 

¿A qué llamas “Industrialización de la mentira” ?

Cuando hablamos de la Industrialización de la mentira nos referimos a que detrás de una mentira hay toda una ingeniería montada, para que la misma se instale, se difunda y se viralice. No es que una mentira sale por arte de magia, detrás de esa mentira, hay un mecanismo, una industrialización donde vos tenes a profesionales que se están dedicando a esto; tenes a profesionales de la comunicación, del marketing, de la neurociencia, de la psicología, de la sociología, de la antropología, gente que sabe que es lo que se debe decir para que las personas se lo crean. Porque una fake new no se difunde porque sea falsa o verdadera, sino que lo hace porque viene a fortalecer los prejuicios que tiene la gente. Y eso es lo fundamental, al saber cuáles son esos prejuicios, conociendo la idiosincrasia, haciendo un estudio de recepción, y de ahí en adelante montando una noticia falsa, la gente la toma como verdadera, y así se fortalece su prejuicio.

Es un mecanismo en el cual, después de elaborar la mentira, se difunde al mismo tiempo y en capas, entre los medios tradicionales y las redes sociales. Por eso no es casual que un tema que está siendo tendencia en las redes, al mismo tiempo, esté saliendo en la televisión o en los portales de noticias. Ahí hay un laburo en conjunto, el cual vale mucha plata, porque se le debe pagar a productores, editores, directores periodísticos, CEOS, periodistas, cámaras, a influencers, y trolls.

Hay sectores del mundo del periodismo que vieron que es más rentable vender la mentira, que decir la verdad.

Lo que uno tiene que hacer en este contexto con la gente que no está tan relacionada con los medios, es brindarle un poco de herramientas a las personas. El punto de partida es pensar que toda información que te llegue desde ahora, ya sea por las redes, o cualquier otro medio, es falsa; hasta que compruebes que es verdadero, por eso es fundamental tomarse un tiempo para hacerlo. Hay que saber dudar de la información, no importa que estés escuchando tu lider de opinion, el cual está establecido por una cuestion ideologica, porque vos elegís a un periodista, que reafirma lo que vos pensas, porque lamentablemente eso es hoy lo que busca la gente, ni siquiera recibir información nueva.

Me parece que hasta que el Estado no tome medidas, o no se anime a dar la discusión,la responsabilidad corre del lado de los periodistas, quienes deberán desempeñar un trabajo más pedagógico sobre el tema, brindando herramientas y enseñándole a la audiencia como dudar de la información.

“Es un mecanismo en el cual, después de elaborar la mentira, se difunde al mismo tiempo y en capas, entre los medios tradicionales y las redes sociales.”

 

¿Cómo agregarías lo que es el manejo y difusión de la información en las escuelas?

No lo pensaría como una materia, sino como un eje transversal como lo son las ESI (Educación Sexual Integral), sino que atraviese el diseño curricular presente en todas las materias. Son las juventudes quienes más expuestos están a las mentiras, porque son los que más utilizan las fuentes de redes sociales como Tik Tok.

En el 2020, salió un estudio de la UNESCO que establece que solamente el 2% de las juventudes del colegio secundario saben de la existencia de las fake news, lo que significa que 98 de cada 100 jóvenes creen que es verdadera toda información que consumen en los medios de comunicación. Porque para ellos, lo que ven en la televisión es verdadero. Por eso me parece fundamental que uno comience a hablar de las mentiras.

Y ya sacando de lado la órbita política, es ver como una mentira puede afectar a la salud física y mental, cómo puede afectar en un joven el hecho de ver un tratamiento de adelgazamiento en Tik Tok publicado por alguien que no es profesional, en ese caso podrías estar consumiendo metafóricamente veneno. Por eso, ¿Qué hacemos como Estado? ¿Vamos a permitir que esa información circule?

En retrospectiva, creo que la pandemia nos dio la posibilidad histórica de discutir esto, lo único que necesitamos es la voluntad política para llevarlo a cabo.

 

En el caso de que en el futuro se apruebe la ley, ¿Qué imaginás que habría después?

Después de la ley, imagino una colegiación de los periodistas. Si vos querés trabajar en los medios, vas a tener que tener una matrícula, así como tienen los abogados, los médicos, y muchos otros profesionales. Si vos te querés dedicar a una profesión que tiene una responsabilidad tan grande me parece que tenes que estudiar y capacitarte. Entiendo las reglas de la televisión y los otros medios, ya que un influencer o un modelo tienen más prioridad que una persona que estudió y se capacitó, pero las responsabilidades deberian pesar más.

Me parece que llegar a ese nivel de colegiación de los periodistas, garantizará que la información que se brinde sea de calidad, veraz, y no ponga en riesgo, ni tu vida o el futuro de la democracia.

 

¿Qué pensás de las IA y su relación con la información?

Es muy precoz todo, porque recién ahora y a pesar de sus limitaciones, estamos viendo las consecuencias que tiene la utilización de las inteligencias artificiales. El problema de las IA, es que es un elemento con el potencial de agrandar el concepto de industrialización de la mentira, ya que la volverá más sencilla. Quizás más adelante ya no se van a necesitar de los profesionales capacitados para llevarla a cabo, sino solamente vas a necesitar pagar unos dólares a una inteligencia para que te haga cualquier cosa que le pidas.

Por mi experiencia, probando las IA, aún no tienen la capacidad de diferenciar si lo que vos estás pidiendo es verdad o no, y no distingue para qué lo hace tampoco. No sabe si lo que estás pidiendo es para un ensayo, para una ficción, para una película, para una canción. En ese escenario, tranquilamente podes escribir noticias que son falsas.

Por eso me parece que la lucha contra la industria de la mentira es muy asimétrica, y la IA lo que viene a hacer es potenciar esa industria, nos va a dejar a nosotros (los que luchamos por la verdad), en una posición de mayor asimetría. Creo que el avance y la tecnología van a debilitar a la verdad, por esa razón es fundamental que los Estados se animen a dar la discusión.

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Lo Político

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