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Si la masacre no para, la revuelta tampoco.


“La gran industria concentra en un solo lugar una multitud de personas que se desconocen entre sí. La competencia divide sus intereses. Pero la defensa de su salario, es decir, este interés común frente a su patrón, les une en una idea común de resistencia, de coalición (…). Las coaliciones, al principio aisladas, forman grupos y la defensa de sus asociaciones frente al capital, siempre unido, acaba siendo para los obreros más necesaria que la defensa de sus salarios (…). En esta lucha, que es una verdadera guerra civil, se van aglutinando y desarrollando todos los elementos para la batalla futura”.
 
Karl Marx – Friedrich Engels; El Manifiesto Comunista – 1ra edición. Buenos Aires. 2008.

Antes que nada, recuerdo y honor a quienes en estos últimos días han sido asesinados en los campos y ciudades de Colombia a manos del establecimiento; a manos de ese fétido Mefistófeles, que fusil en mano masacra al pueblo.

 

esto no es un pais, es una fosa comun con himno nacionalFuente : Google

 

Y es que como el sector de Puerto Resistencia en Cali, en toda Colombia la dignidad explota en el pecho y sale a las calles bramando por la caída, no de la reforma antisocial “de solidaridad fiscal”, sino del establecimiento político y su socio mediático. Cabe destacar que lo que hoy es una reforma tributaria antipopular que prendió el fósforo, no es per se lo malo, pero proviene de la visión de un gobierno incapaz e inútil que pretende sacar del bolsillo de los más pobres, los miles de millones que año tras año se pierden entre la corrupción y la guerra.

Porque reforma sí, pero una reforma que afecte a la cúspide de la pirámide, a las multinacionales, los banqueros, industriales y conglomerados económicos. El sistema impositivo jamás podrá ser pensado para empujar a la miseria, menos para negar un plato de comida que más bien es devorado por el IVA.

Y sigamos.

“En 2020 la pobreza aumentó 7 puntos porcentuales, trepando al 42.5% según la última actualización metodológica en términos de pobreza monetaria y pobreza monetaria extrema” Departamento Administrativo Nacional de Estadística – DANE. Esto asusta, 21 millones de personas.
Naturalmente hay un virus sin vacuna, la corrupción sistémica: el robo del poder.

Sin lugar a dudas los datos de pobreza y miseria, la negación del acceso a la educación igualitaria, de calidad y gratuita, a la salud sin mercaderes de la muerte, y ahora el impuesto al pan, la leche, los huevos y hasta el ataúd del muerto son detonantes que prenden de nuevo la mecha que no terminó de apagarse en 2019 y su Septiembre negro.
Lo que es peor, se piensa más en aviones de guerra que en el hambre. En comida para cerdos que en alimento para niños. En “vándalos” antes que en el terrorismo de Estado.

Se militarizan los campos y las calles, se fortalece el accionar impune de la policía; se dispara por acá y por allá. Oídos sordos se hacen frente a la comunidad internacional; la OEA y su falsa defensa de la democracia en absoluto silencio mientras los ríos de sangre matan al presente y entierran al futuro. Infiltración internacional dicen y repiten. El ministro de Hacienda se ríe frente a las cámaras. El imputado genocida Uribe llama a matar gente.

800 heridos, alrededor de 20 asesinatos. Matan sin miedo y abrazados por la impunidad; esa misma que viola mujeres en comisarías o saca ojos de jóvenes pacíficos.

No hay espacio para la tristeza.


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