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Grupo de Neonazis ucranianos. Fuente: TélamGrupo de Neonazis ucranianos. Fuente: Télam

 

Osvaldo Bayer fue un célebre escritor, periodista e historiador argentino. Escribió importantes libros como La Patagonia Rebelde y Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia, pero más allá de su prolífica obra escrita y de su tarea intelectual, Bayer fue, ante todo, un militante. Una de sus últimas intervenciones políticas comenzó allá por el año 2012 cuando propuso algo, en ese momento, curioso: desmonumentalizar a Julio Argentino Roca.

Roca fue presidente dos veces y uno de los políticos más importantes del siglo XIX argentino. Antes de eso, en su paso por el Ministerio de Guerra dirigió la llamada Conquista del Desierto, que tuvo como resultado la incorporación de la Patagonia al naciente Estado Argentino hecho que le otorgó gran influencia en su época y el reconocimiento cómo prócer después de su muerte durante casi cien años -su cara supo ocupar el billete de máxima denominación y tiene un monumento en la plaza central de San Carlos de Bariloche-. Ante esto, Bayer se alzó en disidencia para señalar, como ya lo habían hecho otros, algunas cuestiones, la principal a saber: la “Conquista del Desierto”, no había sucedido en un “desierto” -entiéndase desierto como un lugar seco pero también desprovisto de habitantes- sino sobre tierras de pueblos originarios de la zona que fueron víctimas de un genocidio perpetrado por Roca. Por ese motivo, para Bayer era necesario desmonumentalizar al personaje: cambiar las calles que tuvieran su nombre, tirar abajo las estatuas, renombrar las escuelas, etc.

Ahora bien, viajemos al presente donde hace mucho más calor, hay una pandemia y en Europa del Este se están enfrentando en una guerra Rusia y Ucrania. Los motivos por los cuales este conflicto empezó son razón de controversia y discusión. En principio sabemos que Rusia invadió a Ucrania, pero ¿por qué? ¿fue porque Ucrania planeaba unirse a la OTAN? ¿Fue por una supuesta locura de Putin? ¿fue porque Ucrania sería un estado fallido o porque estaría lleno de nazis y sería el rol de Rusia el de intervenir para “desnazificar”?

Aquí me gustaría concentrarme en este último punto: ¿está Ucrania llena de nazis?

Uno de los principales argumentos para afirmarlo tiene que ver con la reivindicación de un personaje, al menos, polémico de la historia ucraniana: Stepan Bandera. Esta controversial figura fue un independentista ucraniano de mediados del siglo XX, líder de la Unión de Nacionalistas Ucranianos (OUN). Hasta ahí todo dentro de lo legal, el problema respecto a Bandera inició a partir de la invasión de los nazis a la Unión Soviética (a la cual Ucrania pertenecía) ya que la OUN aprovechó la ocasión para declarar la independencia ucraniana buscando en la Alemania nazi una aliada contra los soviéticos. Desde entonces Bandera y su partido adquirieron un rol predominante durante la guerra y fueron responsables de persecuciones y asesinatos de judíos y polacos en territorio ucraniano.

 

Monumento a Stepan Bandera. Fuente: TorangeMonumento a Stepan Bandera. Fuente: Torange

 

Ahora bien, Stepan Bandera es como decíamos una figura controversial. En principio a nivel internacional (es conocido el caso de Roman Zozulya, jugador de fútbol que se sacó una foto con una bufanda con la cara de Bandera y al cual le gritaron tantas veces nazi en un partido que debió suspenderse), pero también a nivel local. Si bien hay grupos de ultraderecha que lo toman como eslogan, esta reivindicación está lejos de ser aceptada. De hecho, en el año 2011 se intentó condecorar a Bandera con el premio Póstumo de “Héroe de Ucrania” pero tras la queja de diversas organizaciones polacas, judías y del parlamento europeo, el premio fue declarado ilegal y anulado oficialmente.

 

Roman Zozulya junto a una imagen de Bandera. Fuente MarcaRoman Zozulya junto a una imagen de Bandera. Fuente Marca

 

Aún así, supongamos que buena parte de la población ucraniana reivindica a Bandera, si algo hemos aprendido es que cuando se toma una figura histórica como propia se le suele dar un significado que no siempre coincide con la realidad histórica. Volviendo al ejemplo de Roca, quienes lo reivindican generalmente le atribuyen determinados valores como que fue un “civilizador”, un político incorruptible o simplemente el responsable de un periodo de gran crecimiento para la economía argentina. En el caso de Bandera nos encontramos con algo similar.

Como algunos autores han afirmado, el conflicto entre Ucrania y Rusia no es solo geopolítico: es también el choque entre dos formas de concebir a la nación propia. Putin ha afirmado decenas de veces que la desintegración de la Unión Soviética fue un error, pero no lo señala por extrañar al comunismo (de hecho, está bastante lejos de ser comunista), sino porque considera que en el periodo soviético existía una nación fuerte, con un Estado a la altura. Esto se demostraba de dos maneras : su extensión territorial (que incluía a Ucrania) y su rol predominante en la escena internacional, por eso, para recuperar su “grandeza”, Rusia necesitaría de países como Ucrania y Bielorrusia.

Por otro lado, nos encontramos con Ucrania y un nacionalismo marcado por la idea de desprenderse de la esfera de influencia de su vecino ruso y acercarse a la Unión Europea. Es decir, el nacionalismo ucraniano se construye, en algún sentido, en oposición a Rusia. Al igual que otras ultraderechas de Europa del Este, también tiene otro componente que es el de dejar de lado la herencia eslava para acercarse a los países del oeste continental en la Unión Europea.

Ahora bien, dadas las características del nacionalismo ucraniano, la reivindicación a Bandera no debería sorprendernos. Es una figura que fue encarcelada durante el estalinismo y que lideró un movimiento de independencia frente a los rusos y que incluso acabó siendo asesinado por la KGB. A razón de esto, las preguntas incómodas respecto a Bandera no le resultan tan incómodas a los nacionalistas ucranianos. Su colaboracionismo nazi puede ser fácilmente obviado y hasta justificado por ellos ,de hecho, quienes defienden la figura de Bandera suelen decir que su alianza con los alemanes fue estratégica y tuvo que ver con la creencia de que los nazis podían ser útiles para combatir a los soviéticos.

Sin embargo, La reivindicación de Bandera no es la principal razón que utilizan quienes afirman que Ucrania está llena de nazis, el principal motivo por el cual lo dicen es porque hay grandes grupos neonazis. Sin embargo esto requiere un matiz: si bien existen grupos que se han hecho particularmente visibles en importantes manifestaciones como las del Euromaidán(*) y en el accionar de grupos paramilitares en la Guerra de Crimea, hay que decir que dichos grupos no son mayoritarios. El partido de ultraderecha Svoboda, por ejemplo, tiene solo un escaño en la Rada Suprema (el parlamento ucraniano que tiene 450 escaños).

Militantes de Svoboda durante el Euromaidán. Fuente: International Business TimeMilitantes de Svoboda durante el Euromaidán. Fuente: International Business Time

 

A su vez, pensar que el gobierno ucraniano es nazi también sería un poco holgado, dado que Volodymyr Zelenskiy no solo es judío, sino que también tiene como lengua materna el ruso, algo que repudian los nacionalistas ucranianos. Finalmente, los grupos paramilitares han descendido drásticamente en su accionar desde que la Guerra de Crimea finalizó.

Aún así, incluso si Svoboda hubiera sacado un 30% de votos en las últimas elecciones, ¿la invasión rusa a Ucrania hubiera sido justificada? ¿La reivindicación a Stepan Bandera alcanza para bombardear a un país? Dado lo polémica de su figura, podemos suponer que el cuestionamiento a la misma podría haber sido posible a través del accionar de la sociedad civil ucraniana, como sucedió con la figura de Roca en Argentina. Que quede claro: reivindicar nazis está mal, así como también la existencia de grupos neonazis, pero, personalmente, no sé si alcanza como para invadir un país (al menos en este caso).

Ahora bien, retomemos el principal argumento que usan quienes justifican la invasión rusa a Ucrania: su posible incorporación a la OTAN. Como ha señalado Ingerflom, Rusia ya cuenta con cuatro vecinos que forman parte de la OTAN: Hungría, Rumania, Eslovaquia y Estonia. Y aún más, si Rusia logra hacerse de Ucrania, se encontraría con otro vecino miembro de la OTAN, Polonia.

Cabe la chance de que Rusia no haya invadido Ucrania para desnazificar, tampoco porque existiera la idea de que esta se estuviera por unir a la OTAN, sino que la invasión haya sido como modo de presión en sus negociaciones con las potencias occidentales. Es posible que no exista entonces una razón, ni un por qué de Putín para Ucrania, que la realidad sea así un poco más desesperante y que, en realidad, no haya ni mentes maestras, ni planes existentes.

(*)Se conoce como Euromaidán a la serie de protestas sucedidas en Ucrania en el año 2013, que acabaron con la destitución del presidente prorruso Viktor Yanukóvich.

Colaboración de Gastón Mazzaferro .


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