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Sin dudas, esta década recién iniciada ya tiene varias insignias. Una de ellas es el NFT, cuyo furor desatado el año pasado hizo trascender la tecnología blockchain y su correspondiente medio de cambio: la criptomoneda. Este incipiente mercado, que trastornó entre otras cosas el mundo del arte, abre grandes posibilidades cuyas firmes huellas ya han comenzado a profundizarse.

Remontándonos al pasado reciente en la música popular y sus modalidades de consumo, la aparición del Compact Disc Digital Audio (más conocido como CD) a principios de la década de 1980 vino a finiquitar años de hegemonía del famoso “larga duración”. Sin embargo, fue paulatino: recién a mediados de los 90 y hasta principios de los 2000 gozó de su máxima popularidad. Durante los años 90, en pleno desarrollo de la internet, Madonna y David Bowie fueron de los primeros artistas en permitir la descarga online de sus producciones. Ya iniciado este milenio con la aparición de LimeWire y Napster, otra sacudida se produjo en la industria musical que cambió por completo el paradigma de consumo. A su vez, con la fabricación de nuevos dispositivos como celulares (Nokia, Sony Ericsson), mp3 y mp4 durante los años 2000, permitieron que artistas mainstream estrenaran de manera exclusiva sus canciones mediante estos aparatos.

 

El NFT y una prometedora revolución digital

El 2021 fue el año bisagra para los NFT y, por supuesto, tuvo su impacto en la música. Con la publicación de “When You See Yourself”, el octavo trabajo de estudio de la banda inglesa Kings of Leon, hicieron historia. Con “NFT Yourself”, se convirtieron en la primera agrupación de música pop en publicar un trabajo compuesto de nuevo material en este formato. Tres versiones NFT de aquel disco fueron puestas a la venta, cada una con su respectivo valor y contenido específico. Los tokens fueron desarrollados por YellowHeart, una empresa con la intención de “devolverle valor a la música y mejorar una directa relación de los artistas con sus fans”.

El token se valuó en 50 dólares y estuvo disponible por dos semanas. Este incluyó una versión multimedial de su arte de tapa, una versión digital del álbum y una edición en vinilo exclusiva. YellowHeart, además, acuñó dieciocho “boletos dorados” únicos que ofician como tickets oficiales para sus recitales —la primera vez en la historia que entradas de este tipo fueron vendidas en formato NFT—. Estos boletos permiten a sus propietarios la ubicación en primera fila en cada uno de sus shows y una experiencia VIP que incluye un chofer personal, un conserje quien atenderá sus necesidades, una salida con la banda previa al evento, y acceso al backstage. Como coronación, el auto que transportó al recital al comprador de dicho ticket tendrá cuatro bolsas llenas con todos los ítems del merchandising correspondiente al tour. Este fue el experimento más innovador desde el mundo de la música con esta tecnología, hasta hoy. Cabe destacar que estos tokens son transaccionables, y que la intención es el aumento de su valor gracias a su unicidad.

Este año es el turno de dos bandas inglesas que también se zambullen en el nuevo mundo del blockchain. La primera de ellas es Muse. Con el lanzamiento de “Will of the People”, el noveno álbum de estudio del grupo, inauguraron el primer trabajo discográfico en la historia en formato NFT en ser contabilizado para su ingreso a los rankings de Inglaterra y Australia, gracias a requerimientos hechos por la Official Charts Company (OCC) al gigante Warner Records (en representación de Muse).
Con la compra del token, los fans recibirán una versión descargable del álbum en archivos FLAC de alta resolución, además de una portada alternativa. La banda también firmará digitalmente el álbum y cada comprador tendrá su nombre de forma permanente inscrito en la lista de compradores vinculadas al producto.

Muse 2022. Foto: Press

El ingreso de los NFT a los rankings de ventas de uno de los tres mercados discográficos más grandes del mundo —como es el caso de Inglaterra— significa el primer aval de un nuevo formato hecho por la OCC en más de siete años, cuando se decidió incluir al streaming como factor de ventas de productos discográficos, en 2015.
Cada venta de estos NFT contarán como una copia física del mismo, a la hora de su ingreso a los rankings. Se ha dispuesto, también, que sus reventas no sean consideradas por la OCC.

Este es el segundo acercamiento de Matt Bellamy (vocalista de Muse) a la tecnología blockchain, ya que en julio del año pasado publicó un EP titulado “Cryosleep” subastando sus tres canciones como NFT. Lo recaudado fue donado a la organización de economía social inglesa “The Passage”.

De esta nueva movida de Muse se desprende el natural contraste con Radiohead, —bandas coetáneas y coterráneas— de las cuales se traza un paralelismo desde hace años. En este caso, marca una claro contraste con la edición de “In Rainbows” (2007), el disco de Radiohead puesto a la venta a través de la modalidad que podríamos denominar como “pagá lo que quieras”, vía descarga digital.

“Will of the People” fue publicado como versión en NFT en 1000 “ejemplares”, a través de la plataforma Serenade NFT. Su valor ronda desde las 20 hasta las 24 libras.
El fundador de Serenade, Max Shand, lo calificó como “un vinilo premium para la web”. Sin embargo, los compradores no requerirán un monedero “crypto”, ya que se creará un monedero digital en la web de Shand.

Artistas consagrados también se han sumado a la oleada NFT, entre ellos Madonna, Steve Aoki y Snopp Dogg, pero no para la venta de sus músicas. La publicación de una banda masiva alrededor del mundo como lo es Muse marca un precedente trascendental en la concepción de la industria, constantemente afectada por esta tecnología.
La segunda banda es The Amazons, quien publicará su tercera colección de canciones titulada “How Will I Know If Heaven Will Find Me?” en versión NFT, según anunció la compañía Virgin Music, en una edición limitada de 300 “ejemplares”, también para ser contabilizado por la OCC.

Esta es la segunda vez que The Amazons saca a la venta impresiones digitales NFT, siendo la primera en febrero de este año cuando 100 “box set digitales NFT” en el sitio Cirkay estuvieron disponibles para su compra. Este box set contuvo la compra anticipada de “How Will I Know If Heaven Will Find Me?”, además de fotos, maquetas, manuscritos de letras y videos de la banda previo al lanzamiento del mismo.

Por lo pronto, esta es la manera en que las discográficas comienzan a adoptar al NFT en su “línea de producción”: en cantidades limitadas, coleccionables que permiten a aquellos súper fans y entusiastas del blockchain adquirir futuros trabajos discográficos de sus artistas favoritos.

 

Adaptaciones del mundo de la música en torno al NFT

 

En mayo de este año, Spotify anunció la implementación de una prueba que alcanzará únicamente a sus suscriptores en Estados Unidos. La misma consiste en que los usuarios puedan ser testigos de una vista anticipada a través de los perfiles de Spotify de los NFT que los artistas desean vender. Esto viene a sumarse a la ya existente posibilidad de adquirir tickets y merchandising.

Un nuevo método de recaudar fondos en relación al NFT fue el desplegado por el DJ, productor y músico noruego Alan Walker. Su EP, “Origins”, fue publicado en julio de este año. La campaña del artista se basó en que los oyentes pudieran ceder las regalías del artista devenidas de las reproducciones de su público en Spotify a la plataforma de recaudación Corite. Aquellos quienes participaron de la campaña recibirán porcentajes de lo generado por las visitas a Youtube de los videos-clips de dicho EP. 47.000 libras fue el monto total recaudado.

 

Un vínculo en transformación

La nueva incursión de artistas hacia esta tecnología trastoca considerablemente la dinámica artista/público, ya que permite hacer de estos últimos partícipes de las regalías y hasta artífices de los productos. Según Digital Pressings, “regalías precisas y perpetuas hacia los artistas, los derechos de autor y contenido también está garantizado vía este formato”, a diferencia de la modalidad tradicional de las copias físicas, que se perciben su mayor proporción a momento del lanzamiento de un álbum. Esto también impacta en lo ambiental: de acuerdo a Serenade, un vinilo de doce pulgadas equivale a una emisión de carbono de 197,100 ediciones de NFT, además de que estos tienen un lapso de dos semanas de elaboración, comparado a los hasta nueve meses de un vinilo.

Siguiendo esta línea, Warner ha contratado al integrante de Linkin Park, Mike Shinoda, como su “responsable de innovación de comunidad”, especialmente para supervisar todo lo relacionado al web3. La compañía ha firmado contratos de NFT en los últimos meses, mientras que Shinoda publicó un sencillo como NFT, además de “la primera generadora NFT mixtape”. 5000 NFT de este proyecto titulado “ZIGGURATS” (2021) fueron agotados rápidamente vía Tezos. Cada NFT fue diseñado por el músico, donde figuran modelos únicos y un video musical. Según el artista: “Elegí Tezos porque es un blockhain ecológico, con una de las menores emisiones de carbono de todas las blockchain existentes. Realizamos una aplicación nuestra, como Microsoft Word, o un plugin, o un ítem en un juego. La diferencia aquí es que estos NFT son de una edición limitada, realzando el valor de su autenticidad, rareza y originalidad”.

Según publicó via Twitter, los NFT se encuentran en estilo “foto de perfil”. Cuando acuñás uno, obtenés un personaje generado aleatoriamente como portada del álbum.

La música y su vínculo con el NFT comienza a expandirse, marcando hitos en este emergente mercado como lo es actualmente.
Dada la trascendencia de los músicos mencionados, es una invitación a que otros de gran relevancia se sumen a esta nueva tecnología para comerciar sus trabajos. Y no solo eso, también puede serle útil a aquellos artistas independientes, carentes de un soporte corporativo o incluso un numeroso público, para transitar su vida artística con nuevas herramientas y acercamiento a su audiencia.

 

 

Categorías:
Música

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